Rosarito La niña caníbal de Tacubaya
7 de septiembre de 1972. Ciudad de México.
Rosarito Sánchez Sierra, niña de 8 años, viajaba en la línea 1 del Sistema de Transporte Colectivo Metro con dirección a la colonia Jardín Balbuena donde su mamá trabajaba.
Según datos, la niña se perdió entre la cantidad de gente que circulaba a diario en la estación del Metro Tacubaya.
-Que por qué no morí de hambre durante casi un mes? pues porque llegué a comer desde ratas hasta carne humana y su sabor es agradable y gracias a su sangre no me deshidraté. Al principio fue duro pero el hambre y la necesidad me orillaron a eso, ¡yo no los maté, ellos ya habían muerto!-
Ella siempre recordó durante su encierro en el Instituto Mexicano de Investigación Psiquiátrica, del Distrito Federal y contaba con lujo de detalles su atroz experiencia de como sobrevivió desde los primeros días de septiembre del año de 1972.
Llegó a ser nombrada la niña caníbal del metro tacubaya y no era nada agradable oírla decir que nunca olvidaría como, por culpa de la gente que ese día se amontonó en el metro de la línea 1, su mamá la perdió y la olvidó por completo y su corazón se llenó de odio y resentimiento. Eso provocó un daño grave e irreversible que más adelante le cobraría factura.
Ella narraba que ese día ya no bajó del tren y éste la llevó a los garages o túneles de Tacubaya, al famoso tapón o resguardo de trenes donde por ser de las primeras líneas, ésta contaba con infinidad de pasadizos y como el tren ya no regresó a dar servicio, como pudo bajó de él y no murió electrocutada de los miles de Volts que alli se manejan.
Escuchó ruidos en la oscuridad y por miedo se fue internando más y más hasta quedar atrapada en esa jaula de concreto. Las horas pasaron, el calor y el hambre pronto le pedían ser atendidos y su cabeza se llenaba de odio, repulsión y rechazo a la humanidad, pues les achacaba que por su culpa, su madre la dejó abandonada, sin saber que su madre, una humilde empleada doméstica de la Colonia Balbuena, sumida en llanto y desesperación logró hacer que personal del metro, policías y civiles la buscaran en áreas cercanas sin obtener resultados y como fueron pasando los días, la consideraron extraviada y por un momento se olvidaron de ella, hasta que un policía de investigación Judicial que llevaba el caso lo reabrió y le dió seguimiento hasta dar con ella, con "La caníbal del metro", la niña de tan solo 8 años que conmocionó a una gran ciudad con esta historia de terror...
Estuvo sin comer 2 días y como pudo, cazó una rata de esas de alcantarilla y con el filo de una piedra la destazó para devorarla con gran apetito, pero solo le calmó el hambre por unas horas!! ella comentaba que perdió la noción del tiempo, que no sabía que día, hora o mes era, pues estaba tan alejada de las vías que nunca vió pasar algún tren del metro y por la poca luz se guiaba de las paredes para tratar de buscar agua o algo de comida. Justo cuando pensó morir de hambre, escuchó a escasos metros como algo pesado y grande era arrojado cerca de allí y esta cosa lanzó un grito de dolor que duró unos segundos, pues poco tardaron las ratas en hacerse presentes y empezar a devorarlo. Este bulto era una persona en situación de calle que abrió una alcantarilla para pasar la noche, pero no midió la profundidad y murió al caer, debido a las múltiples fracturas, en especial un corte de la vena Orta de su pierna, que quedo expuesta y dejaba ver el hueso y la carne al descubierto.
Ella comentó a grandes rasgos que tuvo que comer junto con las ratas parte de este cadáver y beber la sangre para no morir de sed. Esta carne amarga y dura la salvó de una muerte temprana, así pasaron los días, indigentes cercanos al metro Tacubaya narraron al policía que estaba en investigación, de como cierta noche vieron a una niña de aproximadamente unos 10 años subir del drenaje del metro y jalar a un indigente, mismo que del posible impacto murió al estrellarse con el piso, pero que era raro el comportamiento de esta, pues no caminaba derecha si no que se arrastraba por el piso como los roedores.
Eso pudo ser la segunda víctima de un total de tres, que supuestamente devoró, en sus primeros 15 días dentro de los túneles del metro donde con facilidad se adaptó y por gusto propio no quiso salir de allí, ella ya había encontrado la forma de sobrevivir y ahora convivía por su secuela o daño mental con ratas, a las que les agarró afecto y cariño.
Inclusive hay datos de que una persona que cierta noche, al estar dormida en el piso en la calle, fue mordida en la espalda por una niña la cual agilmente se refugió en el drenaje para no subir jamás. Este dato lo tomó el policía judicial que tenía el caso a cargo y empezó a armar su rompecabezas y solicitó al departamento del entonces Distrito Federal un recorrido por túneles de esa área donde fuera vista esta persona y de donde ya habían tres desaparecidos y un lesionado por mordida.
Después de dos horas de recorrido por los túneles, la policía y personal de vigilancia del metro encontraron restos de ropas, zapatos y metros adelante, restos carcomidos humanos de uno de los desaparecidos y pensaron que fue provocado por las ratas, pero jamás imaginaron que se encontrarían con un caso difícil de creer. Al llegar casi al final del túnel de Tacubaya y al alumbrar con las potentes lámparas, vieron a una niña de aspecto indígena de pelo largo y mugroso estar devorando parte de un pie humano que con gran facilidad depellejaba la piel de la carne. Ella, al sentirse acechada, huyó por los túneles pero fue en vano. ya que personal del metro lograron capturarla.
Ese día, 22 de septiembre de 1972 por fin fue rescatada de su encierro y por ser menor de edad y por su desorden psicológico, fue ingresada al hospital de enfermedades mentales donde vivió muchos años y era visitada por su pobre madre, quien no sabía si prefería verla muerta que en esa condición de locura y daño físico, pero la madre años más tarde murió, en 1997 y nada pudo hacer por su hija rosarito. Pasó parte de su vida en ese centro psiquiátrico de donde se le relacionó con la muerte de una enfermera en extrañas circunstancias, pero nadie se lo comprobó. Allí hasta los mismos doctores le tenían miedo.
Pero para su desgracia, ella murió en el año 2010, de 45 años y jamás logró recuperar la cordura ni razón, fue un funeral triste y solo donde nadie le lloro y su caso uno muy controvertido quedo en el olvido, alli dejo de existir el terror de las alcantarillas o la canibal del metro, Rosarito Sánchez la niña que tuvo la infancia mas cruda y cruel de esos tiempos y este caso quedo guardado en la historia de la ahora gran ciudad de México.
El oso de la oscuridad 🐻




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